Se acabó lo que se daba... fin de las vacaciones de verano. Curioso asunto el de las vacaciones, siempre más cortas para quien las disfruta que para quien las ve desde fuera.
El tiempo para descansar, para cargar las pilas, para vivir sin reloj ha terminado. No ha estado nada mal dejar el reloj en la habitación, comer en exceso (aunque ahora me pese) y dormir también demasiado.
Debo enfrentarme a la realidad: “Mis vacaciones veraniegas han terminado”.
Creo que ya estoy de nuevo preparado para volver a la realidad, descargar la barriga de los excesos vacacionales, enfrentarme otra vez a la vida rutinaria, a ser puntual, a adaptarme a los horarios laborales, respetar las horas de sueño, las comidas...
Ni es tan brutal el cambio que se produce entre un estilo de vida propio de las vacaciones (descanso, relajación, sol, aire...) y el de casa (trabajo, horarios, prisas...), ni debe ser tan difícil cambiar la toalla de playa por el ordenador, o las caminatas por el paseo marítimo por los quehaceres laborales. ¡Claro! Siempre que te enfrentes a ellos con alegría y disfrutando al máximo de sus partes positivas.
¿Me estoy autoconvenciendo?
Pido disculpas a todos los que me dejaron comentarios en el blog y no he contestado pero prometo hacerlo en breve y poquito a poco. ¡¡¡Muchísimas gracias a tod@s!!!
