No la voy a describir ahora, ya que existen multitud de páginas sobre el tema. Más o menos viene a decir que la “mala pata” nunca viene sola, que cuando algo va mal, se acumulan más males. Y siempre pensamos que es una leyenda urbana, pero muchas veces se convierte en realidad.
¡A mí no me va a pasar! Es lo que todos pensamos, pero por suerte o por desgracia, a lo largo de mi vida, he podido comprobar ¡qué sí pasa!
La última en dos semanas:
-Cambiar la bomba de freno de un coche.
-Cambiar el embrague de un coche.
-Aviso de cambiar ¡ya! El embrague del otro coche, antes de que me deje tirado en la carretera o en un adelantamiento.
-Rotura de la conducción de suministro de agua, me entero de ello cuando ya pasaron por el contador más de 200 m3, que naturalmente tendré que pagar.
-Grieta en uno de los muros de la vivienda.
-Lavavajillas no funciona.
-Con el jaleo, me olvidé de hacer la carta a los Reyes Magos de Oriente, y naturalmente no me trajeron nada.
-El supermercado de al lado de casa cerró temporalmente, justo cuando más lo necesitaba al no disponer de coche.
-El televisor dijo ¡basta! Ya no puedo ver mis anuncios preferidos.
-Las bombillas han ido llegando al fin de sus días, menos mal que el gobierno me regaló una.
-A la banda magnética de la tarjeta de plástico, le desapareció el magnetismo.
-Un desagüe se atascó.
-Entraron hormigas en casa!
-Los ahorros pasados, presentes y futuros próximos desaparecieron en esas dos semanas.
-Y algunos males más que han ido saliendo y con los cuales no quiero extenderme o no quiero dar a conocer.
Conclusión: la ley de Peter o Murphy sí se cumple, o quizás... es porque no reenvié a veinte personas más, la carta avisándome de un período de mala suerte si no la reenviaba (valga la redundancia).
¡Qué engreído fui! Tengo que aprender a ser más modesto e iluso, así vendrán tiempos mejores y me haré rico.
¡A mí no me va a pasar! Es lo que todos pensamos, pero por suerte o por desgracia, a lo largo de mi vida, he podido comprobar ¡qué sí pasa!
La última en dos semanas:
-Cambiar la bomba de freno de un coche.
-Cambiar el embrague de un coche.
-Aviso de cambiar ¡ya! El embrague del otro coche, antes de que me deje tirado en la carretera o en un adelantamiento.
-Rotura de la conducción de suministro de agua, me entero de ello cuando ya pasaron por el contador más de 200 m3, que naturalmente tendré que pagar.
-Grieta en uno de los muros de la vivienda.
-Lavavajillas no funciona.
-Con el jaleo, me olvidé de hacer la carta a los Reyes Magos de Oriente, y naturalmente no me trajeron nada.
-El supermercado de al lado de casa cerró temporalmente, justo cuando más lo necesitaba al no disponer de coche.
-El televisor dijo ¡basta! Ya no puedo ver mis anuncios preferidos.
-Las bombillas han ido llegando al fin de sus días, menos mal que el gobierno me regaló una.
-A la banda magnética de la tarjeta de plástico, le desapareció el magnetismo.
-Un desagüe se atascó.
-Entraron hormigas en casa!
-Los ahorros pasados, presentes y futuros próximos desaparecieron en esas dos semanas.
-Y algunos males más que han ido saliendo y con los cuales no quiero extenderme o no quiero dar a conocer.
Conclusión: la ley de Peter o Murphy sí se cumple, o quizás... es porque no reenvié a veinte personas más, la carta avisándome de un período de mala suerte si no la reenviaba (valga la redundancia).
¡Qué engreído fui! Tengo que aprender a ser más modesto e iluso, así vendrán tiempos mejores y me haré rico.