Hay una frase que siempre me gustó:
"Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres."
Y todavía no la ha perdido, motivo de mi ausencia durante estos días,
¡He sido tío-abuelo!
Un hermoso varón al que le han puesto el nombre de Jesús, no hay más datos ni foto, hay que preservar su intimidad en internet desde un inicio, ya dije demasiado para su localización.
Quizás ya por el simple hecho de anunciar su nacimiento ya recibiré anuncios de venta de productos que pueda precisar y quizás me inciten a comprar alguna enciclopedia para poder ayudarle en su crecimiento. Esos malditos programillas espía se encargarán de husmear mi ordenador, detectarán la existencia de ese nuevo ser tan hermoso y se encargarán de buscarle todo lo que pueda necesitar para ser feliz.
Pero para ser feliz no precisará de lo que le que puedan ofrecer, para ser feliz necesitará una familia que lo quiera (incluidos tíos-abuelos) y el resto Dios dirá.
Aprovecho para felicitar a los recientes padres y a todos aquellos que lo han sido o lo serán en el futuro, yo tampoco he perdido aún la esperanza en los hombres.
Espero reencontrarme pronto con todos vosotros y sí notáis en mí una pizca de alegría
¡ya sabéis el porqué!