Parece que me estoy convirtiendo en el cronista extraoficial de la serie Treasure of Big Totem del autor Federico Rutenberg. Jugadores de la serie me reclaman al poco tiempo de la publicación del juego, la publicación del relato. Intentaré no defraudarles y agradezco su interés por disfrutar de los juegos desde otro punto de vista.
Treasure of Big Totem 8 ha sido publicado recientemente por su autor y también en www.juegosdeescape.net .
Treasure of Big Totem 8 ha sido publicado recientemente por su autor y también en www.juegosdeescape.net .
Axel se dirige a su próximo destino, el bosque de los nativos, a su llegada no le hace falta buscar el último pergamino. Pero... ¿Por qué? ¿Logró su objetivo? Desembarca y...
Al llegar al bosque de los nativos, Axel se percató que alguien había llegado antes. Nadia se hallaba encerrada en una jaula en lo alto de un gran árbol. A cambio de su liberación, ella le entregaría el pergamino que tenía en su poder. Pergamino que permitiría a Axel continuar la búsqueda del tesoro del gran tótem.
Ojeando a su alrededor vio un lorito. Estos siempre parlotean. Por qué no hablar con él. En otras ocasiones dio buen resultado. “Cierra tu boca y tus ojos... Mírame con enojo... Ahora puedes ver el cielo, qué alegría.” Era la descripción de tres expresiones faciales y el tótem tenía tres caras. ¿Cómo resolver la misteriosa pista del loro? Al pasar su mano por las facciones del tótem, observó que éstas cambiaban de expresión.
Hizo lo que describía el loro: a la primera cara le cerró los ojos y la boca, a la segunda le fue cambiando la faz hasta que mirara al loro con cara de enfado y la tercera la dejó mirando hacia el cielo pero con expresión sonriente. Apareció una lima. Se disponía a liberar a Nasia cuando apareció un enorme nativo armado con una amenazadora lanza y gritando: “Numba kumba rumba samba mambo!!!” En traducción simultánea para los que desconocen la lengua de los nativos, quiere decir: “Solo se permite alimentar al prisionero”. Bueno, al menos contra Axel no tenía nada. ¡A saber qué habría hecho ella para ser enjaulada! Mejor no insistir en querer entregarle la lima.
Pegada al árbol de la izquierda, una receta para elaborar Torta de vegetales: Apilar seis hojas anchas, espolvorear con coco rallado... y decorar con un fruto rojo. No tenía nada más que hacer, así que se dispuso a buscar los ingredientes. La vegetariana, aunque estaba enjaulada, merecía comer, quizás así le daría el pergamino.
Una hoja la encontró al lado de la receta, una en la base y otra en la copa del mismo árbol. Entre los matorrales debajo de la jaula halló una cuarta. Entre el follaje de la derecha del árbol que tenía enfrente, la quinta, y junto a las rocas del suelo a la derecha, la última que necesitaba. La recolecta de ingredientes era “coser y cantar”, ya le echó el ojo a un coco situado en una palmera.
Iba a subirse a por el coco, pero el mono le impedía subir a la palmera. Tenía que idear alguna artimaña. Agarró una rama seca de lo alto del árbol de la derecha y le prendió fuego con unas cerillas que encontró en la mochila. Ya se empezaba a quemar los dedos cuando la depositó en la losa que tenía a sus pies y apagó su llama. Ya tenía carboncillo para expresar sus dotes artísticas.
Se dirigió a la roca junto al mono, con mano de gran dibujante y carboncillo natural, dibujó un plátano. Agarró unas flores amarillas y frotándolas en la roca le dio color. Parecía un plátano de verdad. Tan real era que el mono se apresuró a bajar de la palmera para tomarlo, momento en que Axel aprovechó para coger el coco. Ahora tocaba hacer ralladuras de coco, pero la cáscara es muy dura, tuvo que romperlo aprovechando la arista aguda de la parte superior del tótem. Una vez abierto y con ayuda de la lima obtuvo un excelente coco rallado que unió a las seis hojas apiladas. Ya solo faltaba el toque final del fruto rojo. En el mismo árbol en el que colgaba la jaula, removiendo las ramas cercanas a las hojas de la palmera, se hallaba el fruto que buscaba.
Una vez elaborada la torta de vegetales Nadia no la quiso, no tenía cara de hambre y se enfadaba por momentos. Ese Axel es un poco olvidadizo ante una mujer, ya no se acordaba que tenía que ayudarla a escapar. Nadia le recordó lo de la lima dentro del bocadillo que se entrega a los reclusos para escapar de las cárceles más famosas. Ni corto ni perezoso así lo hizo, metió la lima dentro de la torta. El nativo no apareció, no sospechó nada cuando entregó la torta con relleno a Nadia, que ahora si la aceptó.
A los minutos ella había conseguido serrar los barrotes. Cuando se dio cuenta el nativo ya habíamos huido del bosque. Nadia cumplió su palabra, le entregó el pergamino en el que decía: “Tu búsqueda sigue en el cráneo de piedra”.
Ojeando a su alrededor vio un lorito. Estos siempre parlotean. Por qué no hablar con él. En otras ocasiones dio buen resultado. “Cierra tu boca y tus ojos... Mírame con enojo... Ahora puedes ver el cielo, qué alegría.” Era la descripción de tres expresiones faciales y el tótem tenía tres caras. ¿Cómo resolver la misteriosa pista del loro? Al pasar su mano por las facciones del tótem, observó que éstas cambiaban de expresión.
Hizo lo que describía el loro: a la primera cara le cerró los ojos y la boca, a la segunda le fue cambiando la faz hasta que mirara al loro con cara de enfado y la tercera la dejó mirando hacia el cielo pero con expresión sonriente. Apareció una lima. Se disponía a liberar a Nasia cuando apareció un enorme nativo armado con una amenazadora lanza y gritando: “Numba kumba rumba samba mambo!!!” En traducción simultánea para los que desconocen la lengua de los nativos, quiere decir: “Solo se permite alimentar al prisionero”. Bueno, al menos contra Axel no tenía nada. ¡A saber qué habría hecho ella para ser enjaulada! Mejor no insistir en querer entregarle la lima.
Pegada al árbol de la izquierda, una receta para elaborar Torta de vegetales: Apilar seis hojas anchas, espolvorear con coco rallado... y decorar con un fruto rojo. No tenía nada más que hacer, así que se dispuso a buscar los ingredientes. La vegetariana, aunque estaba enjaulada, merecía comer, quizás así le daría el pergamino.
Una hoja la encontró al lado de la receta, una en la base y otra en la copa del mismo árbol. Entre los matorrales debajo de la jaula halló una cuarta. Entre el follaje de la derecha del árbol que tenía enfrente, la quinta, y junto a las rocas del suelo a la derecha, la última que necesitaba. La recolecta de ingredientes era “coser y cantar”, ya le echó el ojo a un coco situado en una palmera.
Iba a subirse a por el coco, pero el mono le impedía subir a la palmera. Tenía que idear alguna artimaña. Agarró una rama seca de lo alto del árbol de la derecha y le prendió fuego con unas cerillas que encontró en la mochila. Ya se empezaba a quemar los dedos cuando la depositó en la losa que tenía a sus pies y apagó su llama. Ya tenía carboncillo para expresar sus dotes artísticas.
Se dirigió a la roca junto al mono, con mano de gran dibujante y carboncillo natural, dibujó un plátano. Agarró unas flores amarillas y frotándolas en la roca le dio color. Parecía un plátano de verdad. Tan real era que el mono se apresuró a bajar de la palmera para tomarlo, momento en que Axel aprovechó para coger el coco. Ahora tocaba hacer ralladuras de coco, pero la cáscara es muy dura, tuvo que romperlo aprovechando la arista aguda de la parte superior del tótem. Una vez abierto y con ayuda de la lima obtuvo un excelente coco rallado que unió a las seis hojas apiladas. Ya solo faltaba el toque final del fruto rojo. En el mismo árbol en el que colgaba la jaula, removiendo las ramas cercanas a las hojas de la palmera, se hallaba el fruto que buscaba.
Una vez elaborada la torta de vegetales Nadia no la quiso, no tenía cara de hambre y se enfadaba por momentos. Ese Axel es un poco olvidadizo ante una mujer, ya no se acordaba que tenía que ayudarla a escapar. Nadia le recordó lo de la lima dentro del bocadillo que se entrega a los reclusos para escapar de las cárceles más famosas. Ni corto ni perezoso así lo hizo, metió la lima dentro de la torta. El nativo no apareció, no sospechó nada cuando entregó la torta con relleno a Nadia, que ahora si la aceptó.
A los minutos ella había conseguido serrar los barrotes. Cuando se dio cuenta el nativo ya habíamos huido del bosque. Nadia cumplió su palabra, le entregó el pergamino en el que decía: “Tu búsqueda sigue en el cráneo de piedra”.

Muchas gracias Juacofl por tus relatos.
ResponderEliminarYa están todos los capítulos publicados.
Avísame cuando quieras links a tu blog y los pondremos enseguida.
Un abrazo grande.
Hola Joaquín!
ResponderEliminar“Numba kumba rumba samba mambo!!!”
Eso me sono a ritmos de baile.... jajaja
Te estas inspirando mucho en esos "viernes night" ???
Bueno, me encanto el relato, como siempre bien estructurado, simpatico, interesante... huyyy.... en fin.
Felicidades Joaquín!!!!... espero otra historia hermosa, y que sea pronto, que hay muchos juegos que merecen ser relatados por tí. ;)
Un besototote para tí!!!!
Chau Amigo... (L)